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Agradecimiento a todos los voluntarios/as que colaboraron con el Banco de Alimen 14/04/2016

Agradecimiento a todo los Voluntaros/as que colaboraron con el Banco de Alimentos de Segura en la operación KIlo de los días 8 y 9 de abril.

Una vez más queremos agradeceros vuestra colaboración sin la cual no podriamos hacer posible nuestra pequeña labor en beneficio de las familias desfavorecidas
Queremo comunicaros los kilos recogidos en los dias 8 y 9 en los tres establecimentos  donde hemos estado. Superando gracia a la generosidad de los clientes de estos centros  la cantidad obtenida el año anterior
Los kilos recogidos han sido 23418 más la aportacion de las cadenas supone 46.836 Kg

Gracias
--
Bonifacio Fernandez Nuñez
Presidente


Personas refugiadas: De la solidaridad a la defensa. Comunicado de Accem 21/10/2015

Personas refugiadas: De la solidaridad a la defensa

Desde Accem estamos preocupados por el cambio que se está produciendo respecto a la visión y percepción de las personas refugiadas que, sin otra salida que la de huir de sus países, tratan de llegar a un lugar seguro como Europa.
Nos preocupa, y mucho, que estemos pasando del discurso de la solidaridad al de la “defensa”. Las personas que necesitan refugio siguen sin poder acceder a Europa mediante vías legales y seguras y las que necesitan ser reubicadas siguen sin ser trasladadas a los países que las pueden acoger. Y mientras tanto, se comienzan a producir declaraciones poco prudentes e irresponsables que predisponen al rechazo, a la falta de humanidad. No podemos dejar que estas opiniones calen en nuestras sociedades y alimenten falsos rumores que hagan crecer los miedos que derivan en xenofobia. Son discursos peligrosos que no podemos tolerar.
Tampoco podemos permitir que la solución a la emergencia humanitaria que vivimos pase por soluciones que consistan en cerrar o externalizar fronteras impidiendo aún más el acceso a Europa y generando más sufrimiento y dolor al tiempo que se alimenta a las mafias que juegan con la desesperación de las personas.
Fomentar la “Europa fortaleza” aleja a la Unión Europea de sus propios principios de solidaridad, diversidad y tolerancia para buscar soluciones que no lo son pero que permiten mirar hacia otro lado cuando los derechos humanos son vulnerados.


¿A quien ayudarías a recaudar fondos? Con esta iniciativa lo decides tú. 25/09/2015

¿A quien ayudarías a recaudar fondos? Con esta iniciativa lo decides tú.

¿Eres una persona solidaria? ¿Te importan las causas sociales? ¿Siempre has pensado en cómo poder cambiar el mundo… hacer un voluntariado o simplemente colaborar con una ONG?

En microdonaciones.net, hemos creado una nueva herramienta gratuita que te permitirá mover a tu círculo de amistades, familiares, contactos… para conseguir fondos que ayudarán a cambiar la vida de muchas personas.
Ahora tú puedes ser quien decida a qué causa y por medio de qué ONG quieres destinar esa recaudación.

¿Puedo recaudar dinero para cualquier ONG?
Tenemos una base de datos de más de 150 ONG con las que colaborar. Pero si prefieres recaudar fondos para una ONG que conoces y que no está registrada en nuestra web, solo tienes que tener en cuenta estos dos requisitos:

La ONG debe estar legalmente constituida en España
Tiene que poder emitir certificados de desgravación fiscal
Piensa en las ONG más próximas a ti: la que apoya algún familiar tuyo, de la que eres socio o has sido voluntario, la que hay debajo de tu casa o en tu barrio. Todas, en definitiva, ayudan a transformar la realidad que te rodea.

Ahora tú puedes ayudarles a seguir con su labor sin moverte de casa, desde tu móvil u ordenador.

¿Qué puedo hacer?
Puedes vincular tu recaudación de fondos a un evento deportivo en el que participes (carrera popular), una celebración (tu cumpleaños, boda), o simplemente crear una campaña porque quieres ayudar a la ONG que conoces o con la que tienes relación.

Y si haces deporte (nadas, vas en bici, corres -5k o una maratón…) también puedes hacer una campaña solidaria asociada a tu reto deportivo.

En tu trabajo o con tus amigos, hay miles de opciones: una colecta en recepción, concursos entre departamentos, desayuno solidario, carreras populares…

Conoces una ONG (has sido voluntario, cooperante, un familiar es socio) y simplemente quieres ayudarle a recaudar dinero para sus proyectos.

Tu imaginación es el límite, ¡se creativo!

¿Cuánto dinero puedo recaudar?
Tú eliges tu objetivo, no hay mínimo ni máximo. Todas las aportaciones, por pequeñas que sean, ayudarán a la ONG que elijas a seguir desarrollando su labor. Eso sí, recuerda que tienes 39 días para alcanzar tu objetivo.

Todo o nada
Si no alcanzas el 100% de tu objetivo no te llevas nada. Las donaciones no se hacen efectivas hasta que el proyecto finaliza con éxito en el plazo estimado.

Sencillo, ¿vedad? Si quieres subir un proyecto como particular solo tienes que acceder a nuestra web. Y si tienes cualquier duda acerca del proceso escríbenos a microdonaciones@hazloposible.org.

Cientos de ONG esperan tu ayuda. ¿Te animas a colaborar con ellas?

http://hazloposible.org/wp/

 


El día que una mujer saltó a un campo de fútbol en Senegal 01/09/2015

El día que una mujer saltó a un campo de fútbol en Senegal

 

La autora, fisioterapeuta, relata su trabajo como voluntaria de una pequeña ONG en una aldea remota del país africano

 

Mi nombre es María Arrabé, vivo en Madrid, tengo 28 años, soy fisioterapeuta y creo que los destinos no están marcados, y que los rumbos vitales se pueden cambiar. Os contaré cómo lo hice yo. Uno de mis sueños era ir de voluntaria a África. Ya había participado en proyectos de diferentes organizaciones en España y Sudamérica, pero por fin este año me decidí a marcharme a Senegal.
Contacté con la asociación murciana Viento Norte-Sur, es una entidad nueva que este verano había empezado a mandar voluntarios a Ndiawara, una aldea al norte del país. La primera impresión que tuve de ellos fue que no tenían mucha información del proyecto y que la expedición no estaba muy bien organizada. Pero tenía tantas ganas de ir (venir) que no quise que esto fuera un obstáculo, sino más bien un reto. Ser pionero en algo puede tener muchas desventajas, pero la ilusión de ver nacer algo, de iniciar un proyecto, me impulsó a decidirme.
Tras dos vuelos y nueve horas, llegué a Ndiawara junto con otros dos voluntarios y Aliou, el director de la ONG contraparte. Llegar no fue fácil, pues Ndiawara es una aldea en la zona del Sahel, región del norte de Senegal. El pueblo está situado en el departamento de Podor, a 470 kilómetros al noreste de Dakar.
"Había tantas necesidades que los siete voluntarios que estábamos allí no sabíamos por dónde empezar"
Al llegar, nos dieron la bienvenida, bebimos té y nos asignaron las familias de acogida. Yo recaí en el hogar de los Shila, cuyos miembros eran los padres y nueve hijos. Ellos fueron mi familia durante tres magníficas semanas. Verdaderamente me sentí como una más: la décima hija. El padre me puso un nombre senegalés, Mariam Shila, y pronto todos los niños olvidaron mi nombre español y me gritaban sin parar el que me había sido dado en Pular. Incluso yo me familiaricé con él. Su casa era apenas los muros. Y nada más. Sin luz ni agua. El baño era compartido con otras diez familias, y la letrina y el lugar para el asea eran el mismo.
En Ndiawara hay 820 habitantes, viven de la agricultura —cultivan arroz, cebolla y alguna que otra verdura— y hay unos cinco pozos de los que sacan el agua. Tienen una escuela y un dispensario. Y, por supuesto, hay familias que viven mejor que otras. En algunos hogares solo comen arroz y en otros (pocos) no falta comida. Hay dos casas con luz. Incluso hay dos televisiones que solo se encienden de lunes a viernes de 10:00 a 10:30 para que todo el que quiera pueda ver la telenovela de moda.
Tras nuestra legada, observamos tantas necesidades que los siete voluntarios que estábamos allí no sabíamos por dónde empezar. Nos dividimos las tareas y simplemente comenzamos a trabajar en las diferentes áreas: educación, sanidad y deporte.
En lo que a educación se refiere, creamos un aula de preescolar para el curso que viene en la que se impartirán clases de inglés y español. En cuanto a la sanidad, pintamos y limpiamos el dispensario. Después, pusimos en marcha un programa de formación y tratamiento domiciliarios. También, realizamos un estudio de higiene postural y elaboramos un censo de personas con discapacidad. Y en lo deportivo, entrenábamos al equipo de fútbol local.
"Aprendimos a sonreír desde por la mañana, a convivir, apagar el móvil y conversar"
Tras varias semanas de trabajo, asambleas y convivencia, poco a poco, nos empezábamos a sentir parte de nuestras familias, y del pueblo. Chapurreábamos su lengua, el pular, y compartíamos costumbres: comíamos con las manos, bebíamos té, cogíamos agua del pozo, trabajamos en las arroceras, lavábamos en el río, nos duchábamos con cubos y dormíamos bajo las mosquiteras a la luz de las estrellas.
Aprendimos a sonreír desde por la mañana, a convivir, apagar el móvil y conversar. Esas cosas que ya tanto nos cuestan en nuestras sociedades. Desde luego, supuso un esfuerzo, pero fue altamente recompensado.
Y aunque a veces se hacía bastante duro seguir, por la falta de higiene, por el calor, o por cualquier imprevisible adversidad, siempre venía algo bueno después. Aunque solo fuera una brisa de aire momentánea, tan poderosa que nos arrancaba una sonrisa para coger fuerza y continuar.
Esos son los agridulces de África.
Y así día tras día, empiezas a apreciar eso, las pequeñas cosas que son tan necesarias y que en Madrid pasan desapercibidas. Y eso es lo que he aprendido: el valor de las pequeñas cosas que se hacen tan grandes cuando no tienes nada. Mi experiencia ha sido totalmente recomendable y, lo más importante, creo que podemos aportar mucho a Ndiawara. Sobre todo, lo que me ha confirmado la idea de que podemos cambiar las cosas, ha sido ver los pequeños progresos que se han realizado con el esfuerzo de todos.
Así que os animo a que no os quedéis sentados. Moveos y cambiad las cartas que os han dado, que puede que no fueran las justas, y podamos comenzar a jugar de nuevo.

 

Como fisioterapeuta...
Como fisioterapeuta me propuse encontrar las causas de las dolencias de los vecinos, sobre todo de las mujeres, para poder combatirlas y, también, darles formación para prevenirlas. Así, en un primer momento, impartí un curso de primeros auxilios, vendajes y curas generales a siete mujeres y un hombre que se presentaron voluntarios para asistir.
Pronto me llamó la atención la gran cantidad de personas que se quejaban de la espalda, que sufrían ciática, dolores de cuello, que cojeaban... Por eso, empecé a identificar las malas posturas que podían ser las causantes: sacaban grandes cantidades de agua del pozo a pulso, barrían con escobas sin palo, arrodilladas y curvando la espalda, cogían el peso de cualquier manera, los fardos de arroz los transportaban sobre la cabeza o apoyados sobre un hombro, y dormían sobre finos colchones en superficies irregulares.
"Estoy escribiendo un cuaderno con normas de higiene postural adecuadas a sus tareas"
Veía bastantes retos cada día, pero había que empezar por alguno. Lo que consideré más urgente y efectivo, fue instalar poleas en los dos pozos principales del pueblo, para que esa actividad que realizan todos los días, sacar agua, fuera mucho menos lesiva. Tal instalación la han realizado con éxito las personas que han participado en el segundo viaje solidario organizado por la asociación.
Lo más difícil es cambiar los malos hábitos, pero con un poco de formación es posible. Por eso, estoy escribiendo un cuaderno con normas de higiene postural adecuadas a sus tareas y que les sirva como manual, con consejos —como por ejemplo, intentar que se hagan mochilas con correas para transportar los fardos—, ejercicios y estiramientos.
Pero eso no es todo. Además de fisioterapeuta, soy entrenadora personal y, como la formación y el trabajo en el dispensario eran por la mañana, tenía tiempo para ayudar a los dos voluntarios encargados de entrenar al equipo de fútbol por las tardes.
El primer día que aparecí en el campo con pantalones cortos y deportivas, estaban alucinados de ver a una mujer (y además blanca) con semejante atuendo. Aunque más sorprendidos se quedaron cuando empecé a dirigir a mi grupo, a organizarles y a verme dando toques al balón. Al día siguiente ya se había corrido la voz y cuando me encontraba con las mujeres me hacían una sentadilla o me decían asombradas y sonrientes que era muy fuerte.
Justo dos días antes de volver a España, se jugó una competición entre los pueblos colindantes. Aquello parecía el Barça - Real Madrid, por la expectación que se creó. Yo tendría que haber ido, como me dijeron el día anterior, en el autobús de los jugadores, junto con los otros dos chicos voluntarios. Pero justo cuando me iba a montar, me dijeron que yo no podía ir con ellos. No supe las razones ni de quién venía la orden.
Ese golpe de machismo me dio bien fuerte, pero mantuve la calma, y no quise crear más problema. Me fui en el bus de las mujeres. Y digo mujeres porque solo las mujeres pudieron ir. El jefe del pueblo prohibió a las niñas asistir al encuentro, o eso nos dijeron.
"En una jugada, nuestro portero cayó lesionado y el árbitro pidió asistencia. Salí yo y se armó un gran revuelo"
Una vez llegué al campo, los jugadores hicieron un círculo y me aplaudieron. Eso me reconfortó, fue un guiño para hacerme saber que tenía su apoyo. El equipo estaba muy ilusionado y, a pesar de no tener botas de tacos —solo tenían unas cangrejeras que compartían si había algún cambio—, lo iban a dar todo para ganar.
En una jugada, nuestro portero cayó lesionado y el árbitro pidió asistencia. Como fisio, yo era la encargada de salir con el botiquín. Una acción que en España había hecho muchas veces sin mayor transcendencia. Pues allí, según salí corriendo para atender a nuestro jugador, se organizó un tremendo revuelo. Cuanto más me acercaba a él, más ensordecedor era. Escuchaba de todo: ovaciones, pitos, aplausos y abucheos. Yo solo pensaba en hacer mi trabajo, por lo que no podía mirar lo que estaba ocurriendo, sólo lo escuchaba. Cuando volví al banquillo (que no era tal), los otros voluntarios me pusieron al día de lo que había ocurrido: las mujeres de Ndiawara estaban saltando de alegría entre aplausos y sonrisas. Y es que para ellas, mi gesto había sido un gran paso para la mujer en aquel mundo de hombres.


Manifiesto de Accem por el Día Mundial de las Personas Refugiadas 17/06/2015

Manifiesto de Accem por el Día Mundial de las Personas Refugiadas

El 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado y tristemente se mantiene en toda su vigencia con cifras que superan el número de personas refugiadas que provocó la II Guerra Mundial. Según los datos de ACNUR al menos 56 millones de personas se han visto obligadas a dejar su hogar en busca de un lugar seguro a causa de la guerra, la violencia o la persecución.
Sobresalen como conflictos generadores de refugiados los que desde hace años se viven en Siria (casi cuatro millones de refugiados) o Iraq. También están los conflictos olvidados, aquellos que apenas ocupan espacio en las pantallas de televisión como son los que tienen a África como escenario. Decenas de miles de personas forzadas a abandonar sus hogares en países como Sudán del Sur, R.D. Congo, Nigeria, Mali, Eritrea, República Centroafricana o Burundi(1).
Todos estos conflictos y las personas que huyen llegan a nosotros por el mar Mediterráneo, poniendo una vez más su vida en juego en su intento de alcanzar territorio UE a través de un viaje lleno de peligros que sólo en su último tramo a través del mar ha podido provocar la muerte de 1.900 personas en lo que va de 2015(2). Un viaje que con idénticas consecuencias dramáticas se repite en otras zonas del mundo como el Golfo de Bengala en el sudeste asiático, el Golfo de Adén frente a la Península Arábiga o en todo el territorio mexicano hacia los EE.UU.
En las últimas semanas se debate en Europa un posible reparto por cuotas entre los distintos Estados miembros para dar acogida a 40.000 personas. No parece demasiado acoger a 40.000 personas que huyen de la guerra y la desigualdad en un continente poblado por más de 500 millones de personas. Tampoco suena descabellado acoger a 4.300 personas en dos años para un país con 47 millones de personas como es España.
Para Accem se trata de una respuesta necesaria y obligada a una situación de absoluta emergencia humanitaria.
España cuenta con los conocimientos, la experiencia acreditada y una red de organizaciones especializadas para dar respuesta a este reto. Cuenta con un amplio territorio para repartir el esfuerzo de la acogida y cuenta con una sociedad solidaria, generosa y comprometida. Pero es fundamental dotar a este proyecto de los fondos y recursos necesarios para proporcionar unas condiciones dignas de acogida orientada a la integración social de estas personas.
Por supuesto, la acogida debe ir acompañada de otras actuaciones inaplazables como la implicación decidida de la comunidad internacional (¿?) y de Naciones Unidas (¿?) en la resolución de los conflictos que están provocando la muerte y el sufrimiento de cientos de miles de personas.
Y es necesaria una cooperación transparente, honesta, leal, sincera y de igual a igual con los países más empobrecidos del planeta, desprovista de imposiciones guiadas por una visión colonialista o mercantilista. Sólo trabajando de forma activa y decidida por la eliminación de las enormes desigualdades sociales y económicas y la resolución de los conflictos bélicos y políticos se posibilitará que las personas puedan elegir quedarse en su país y no se vean obligadas a abandonarlo.


© Dirección General de Familia y Políticas Sociales. Comunidad Autónoma de la Región de Murcia
Avda. de la Fama, 3. 30003 - Murcia

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